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Las recetas de abuela que aterrizan en Beirut


Julien Hakim, dueño de Ôtrottoir.
Julien Hakim, gerente de Ôtrottoir.

En un entorno lleno de trauma, incertidumbre y constante ansiedad donde las habilidades de

supervivencia de los libaneses se ponen a prueba a diario, un joven de 33 años, Julien Hakim, decidió apostar por la resiliencia del espíritu emprendedor libanés.


“Ôtrottoir es un sueño que llevo conmigo desde la infancia. Crecí en uno de los pueblos libaneses más hermosos, Maghdouche. Está lleno de historias y cuentos de hadas, pero lo más importante es la fragancia de deliciosos platos tradicionales y provisiones de “mouneh”, dice Hakim, uno de los fundadores y gerente de Ôtrottoir.


Después de la tremenda explosión del puerto de Beirut en 2020, y mientras el Líbano sufre una crisis económica histórica, los libaneses, especialmente de generación joven, decidieron abandonar el país. Permanecer en el país y decidir crear un proyecto fue un acto de locura o un acto de valentía extrema.


“Ellas nos envían sus propias provisiones a nuestra cocina en Beirut y el resultado es definitivamente suculento”

Ôtrottoir es el primer bistrot libanés. “En el Líbano solemos tener bistrós franceses e italianos, así que pensé: ¿por qué no crear uno bistrot libanés que combinara la comida tradicional libanesa con la cocina francesa?”, explica Hakim. “Para ello quise llegar a las mujeres libanesas, abuelas y madres que han ido pasando recetas de generación en generación”.


Los clientes de Ôtrottoir son como este bistró creativo, hay artistas, intelectuales, hipsters dinámicos, expatriados libaneses, etc.


“Ôtrottoir es una responsabilidad social empresarial de RSE que apoyó a 20 mujeres de diferentes pueblos y las ayudó a sostener a sus familias después de todo lo que está pasando en el país. Muchos de los esposos de estas mujeres han perdido sus trabajos y vieron desmoronarse todos sus ahorros después de que la libra libanesa perdiera el 95% de su valor”, agrega el gerente.


“Ellas nos envían sus propias provisiones a nuestra cocina en Beirut, Ashrafieh, y el resultado es definitivamente suculento”.


Entre las delicias del menú revisado, no puede faltar el famoso kibbet de calabaza de Therese: una pelota de calabaza especiada mezclada con bulgur y rellena de espinacas, garbanzas y su correspondiente aderezo.


Therese Jammous con un plato de kibbeh.
Therese Jammous con un plato de kibbeh.

“Ôtrottoir es una bendición para todos, sin duda es un empujón moral y emocional después de la crisis económica”, dice Therese Jammous, habilidosa cocinera junto a su fuego desde el pueblo de Maghdouche.


Ella agregó que :”No puedo agradecerles lo suficiente a Julien por permitirme mostrar mis talentos a todos en este país, algo que nunca esperé, y le agradezco por permitirme presentar todas estas recetas antiguas e ingredientes raros a todas las personas cansadas de Beirut”.


“Nuestros clientes están muy contentos de comer comida tradicional reinventada como nuestra hamburguesa ejjeh: la tortilla libanesa servida en bollos”, añade Hakim.


"Recojo, lavo, seco, lleno y sello cada pequeño frasco con amor y oraciones de salud y energía"

Esta saludable receta incluye ingredientes biológicos como huevos, nata, cebolletas, perejil, cebollino, menta, sal, pimienta, mantequilla y aceite de oliva.


Desde el pueblo de Rachaya, Roudayna Seiffedine desvela alguno de sus secretos: “Todo el mundo piensa que mi mouneh es tan sabroso porque me aseguro de utilizar productos ecológicos frescos y de alta calidad. Bueno, ese es mi deber, pero lo que no saben es que pienso en cada alma saboreándola en cada momento del proceso. Recojo, lavo, seco, lleno y sello cada pequeño frasco con amor y oraciones de salud y energía. Y eso es lo que les hace sentir algo diferente cuando las prueban”.


El Líbano se enfrenta a una de sus peores crisis, pero con comida, amor y la voluntad de algunas buenas personas, la vida es un poco menos dura.


Roudayna Seiffedine.

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